El día en el que todo cambio

Hoy es un día especial para mí. Es una fecha señalada. No se trata de mi cumpleaños, al menos no ese que se celebra con velas y en el que te haces mayor. Hoy, 22 de septiembre, se cumplen 18 años desde que llegue a Valladolid para iniciar una nueva etapa de mi vida.

Recuerdo ese día como si fuera ayer. Llenamos el coche de mis padres con unas maletas con ropa y unas cajas con cuatro pertenencias y nos echamos a la carretera. Los poco más de 250 kilómetros que separan Priaranza del Bierzo y Valladolid fueron mis primeros kilómetros al volante de un coche, ya que justo el día antes había aprobado el carné de conducir. Con la L de novato en la parte de atrás del Passat familiar, tomamos rumbo a una nueva ciudad: la que pronto sería mi ciudad.

Todo era nuevo para nosotros y la verdad es que Valladolid es una ciudad compleja para conducir si eres un recién llegado, hay que reconocerlo. Nos perdimos varias veces por estas calles de un solo carril y dimos muchas vueltas hasta que aparcamos cerca de la que sería mi nueva casa.

Recuerdo que nos tomamos un mosto en la Plaza San Juan, justo el lugar donde años después viviría; nos comimos, al lado del Campo Grande, uno de esos bocatas de filetes empanados que preparaba mi madre siempre que hacíamos ‘una excursión’. Ahora paso cada día por ese lugar y siempre lo recuerdo. Era un día lleno de miedos e ilusiones. Iba a empezar una nueva vida solo (¡qué miedo!), pero ¡SOLO! (También tenía su parte buena…).

No se nos va a olvidar, ni a mis padres ni a mí, el momento en el que nos despedimos a las puertas de la residencia de estudiantes. En plena calle Alonso Pesquera nos dimos un beso y un abrazo sabiendo que, a partir de ahí, todo iba a cambiar. Y así fue. Todo cambió de forma positiva.

En aquel momento nunca pensé que lograría trabajar en la radio, que haría decenas de nuevos amigos, que me enamoraría o me romperían el corazón. Nunca imagine escribir un libro, grabar una serie o viajar a tantos lugares como lo he hecho. Podría mencionar a mucha gente pero seguro que me olvidaría de personas importantes así que todos los que habéis estado presentes este tiempo, en alguna etapa, lo sabéis y aprovecho para daros las GRACIAS.

Todos los años se cumple esta misma efeméride, pero en esta ocasión es diferente. Hoy se cumplen mis 18 años en Valladolid, y como tengo 36, justo he vivido tanto tiempo aquí como en El Bierzo. Es una especie de ‘ecuador’, una linea sentimental que me hace recordar que me siento MUY berciano, pero que Valladolid y su gente me hacen sentir también vallisoletano.

A pesar de lo que diga el refranero, yo creo que uno es de donde nace, de donde pace y del lugar y las personas con las que se es feliz. ¿No crees?

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